Diario de Alejandría, de José Jesús Villa Pelayo, es una de las obras más ambiciosas y singulares de la literatura contemporánea venezolana. Concebido como un "botín de guerra arrebatado a la eternidad", el libro no es una simple sucesión de días, sino una geometría del desdoblamiento. A través de sus criptogramas, el autor construye una ciudad metafísica —su propia Alejandría— que se superpone a una Caracas asediada por los tanques y a un Manhattan herido por las arpías de acero.
Se trata de una obra monumental, donde la erudición se encuentra con la carne y la historia con el delirio. Un canto fundamental a la memoria, a la cultura y al dolor de estar vivo en la fractura del tiempo.
La obra destaca por su capacidad para unir lo microscópico (la postal de un padre en Moscú, el olor a mandarina de una piel joven) con lo macroscópico (el fin del patrón oro, el choque de civilizaciones de Huntington). Villa Pelayo utiliza la erudición no como un ornamento, sino como una arma de resistencia. En su mesa de trabajo, el Timeo de Platón y la Biblia de Lutero dialogan con la música de Janis Joplin y el ajedrez de Capablanca, creando un "Mardi Gras" intelectual donde la cultura es el único báculo posible frente a la "Necrópolis posmoderna".
El corazón del libro reside en la tensión entre la Máscara y el Hueso. El autor se reconoce como un mago-impostor, un "hustler" que roba rosas en las avenidas de la muerte, para confesar finalmente que la verdadera poesía nace de la fragilidad del sonámbulo. La "Rosa de Ockham" y la "Dama de Cinabrio" son las guías de un viaje que termina en el desengaño sagrado: el reconocimiento de que, ante el fósforo blanco sobre Beirut, los grandes maestros (Dante, Goethe, Platón) callan, dejando al hombre solo con su "tanque de gasolina y un corazón vacío".
Diario de Alejandría es, en última instancia, una elegía por el humanismo y un manual de supervivencia espiritual. Villa Pelayo nos entrega una obra donde la historia es un círculo de fuego y neblina, recordándonos que, aunque la biblioteca arda, el poeta sigue siendo aquel niño que toca el acordeón en una calle oscurecida, esperando que el mundo vuelva a ser, alguna vez, un lugar para el consuelo.
FICHA TÉCNICA: Diario de Alejandría
Título: Diario de Alejandría
Autor: José Jesús Villa Pelayo
Género: Híbrido (Poesía / Ensayo / Crónica / Metaficción)
Estructura: Compendio de Criptogramas, Ventanas e Hidras, fechados entre 1987 y 2006.
Temas principales: La geopolítica del caos (del 4 de febrero al 11 de septiembre), la mitología de la infancia (Rusia, el béisbol, el primer amor), la literatura como refugio y trampa, y la desaparición del sujeto ante la transmodernidad.